“Somos un pequeño planeta Tierra. El ser humano es un mundo en miniatura y cumple todas sus leyes”- afirmó el aldeano – “El mundo está compuesto por 3 partes de agua y 1 de tierra, nosotros también. El planeta contiene minerales y compuestos químicos que todos, en pequeñas cantidades, proporcionales con las encontradas en la naturaleza, está dentro del cuerpo. La Tierra durante millones de años ha tratado de crear una especie viva a su imagen y semejanza, poco a poco le ha incorporado los ingredientes necesarios y a eso llamamos evolución. Una evolución que llega hasta nosotros, no para ubicarnos en el fin de esta tarea planetaria, sino en un escalón más. Aún natura no logra que nuestro organismo se recicle como ella, que las partes no envejezcan hasta quedar inservibles y morir. Muchos menos ha logrado que esta especie egocéntrica, autosuficiente y todopoderosa intuya que es parte de un engranaje mayor, al cual debe respetar y comprender. Casi tenemos los mismos atributos de gea, bosques, montañas, volcanes, descargas eléctricas, cumplimos sus mismas leyes físicas. Acaso ¿es todo casualidad o capricho?”. – afirmó el aldeano y nadie le creyó.
Sagua la Grande, historia y sociedad. Un rincón para todos los sagüeros. Un rincón de Sagua para el mundo.
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lunes, 4 de febrero de 2013
sábado, 18 de agosto de 2012
La licenciada (Cuentos de La Aldea)
- ¿Es posible que yo te entienda?... Pero… ¿Quién puede entender a una persona como tú? Eres una aldeana equivocada.
- Yo estoy segura de lo que estoy haciendo. Tú te acuerdas que el año pasado todo fue igual, a pesar de eso el abuelo no me presentó quejas, que eso es mucho decir.
- No busques la verdad en una simple esperanza. Esa verdad que buscas te puede dar golpes muy duros.
Mi vida era un ir y venir de las circunstancias. Jamás pensé que pasara algo distinto, algo que rompiera con esa rutina infatigable que corrompía cada uno de mis momentos más satisfactorios. Recuerdo aquella fiesta que cerró mis duros años de estudio en la aldea, cuando pensé que por primera vez el amor me sonreiría, pero qué tonta y qué cursi yo, todo fue un desastre. Esa noche ocurrió el único movimiento sísmico que recuerdan los ancianos de la aldea y pasé hasta las cuatro de la mañana para que mi hermano el Aldeano me llevara hasta la maldita choza donde me tocó nacer, vivir, sobrevivir y comer tierra y lodo todos los días.
- ¡Cállate la boca niña, la gente de la aldea no tiene que saber tus penas!
- Yo estoy segura de lo que estoy haciendo. Tú te acuerdas que el año pasado todo fue igual, a pesar de eso el abuelo no me presentó quejas, que eso es mucho decir.
- No busques la verdad en una simple esperanza. Esa verdad que buscas te puede dar golpes muy duros.
Mi vida era un ir y venir de las circunstancias. Jamás pensé que pasara algo distinto, algo que rompiera con esa rutina infatigable que corrompía cada uno de mis momentos más satisfactorios. Recuerdo aquella fiesta que cerró mis duros años de estudio en la aldea, cuando pensé que por primera vez el amor me sonreiría, pero qué tonta y qué cursi yo, todo fue un desastre. Esa noche ocurrió el único movimiento sísmico que recuerdan los ancianos de la aldea y pasé hasta las cuatro de la mañana para que mi hermano el Aldeano me llevara hasta la maldita choza donde me tocó nacer, vivir, sobrevivir y comer tierra y lodo todos los días.
- ¡Cállate la boca niña, la gente de la aldea no tiene que saber tus penas!
lunes, 6 de agosto de 2012
La aldea a Flor de Agua.
Sagua Viva reproduce otro de los ártículos que compilara el renombrado escritor sagüero Jorge Mañach Robato, este dedicado al legendario poblado de Isabela de Sagua. Esta es su "Aldea a flor de agua", o como él la denominara "La Venecia de Cuba".
Como Atenas tuvo su Pireo, Sagua la Máxima tiene su Isabela, que es su puerto todo el año, su balneario en la canícula.
Como Atenas tuvo su Pireo, Sagua la Máxima tiene su Isabela, que es su puerto todo el año, su balneario en la canícula.
miércoles, 11 de julio de 2012
La oración del padre.
La oración del padre.
Cuento de: Yoel Rivero Marín
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El silencio era abrumador, la majestuosidad del santuario hacía que padre e hija se perdieran dentro de tanto vacío, dentro de esa impactante soledad que los atrapaba. Ambos pedían a Dios, rogaban a Dios, imploraban que los protegiera, que les mostrara el camino que nadie como él les pondría adelante en ese momento.
PADRE - Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras: sea lo que sea, te doy las gracias.
NIÑA - Santo Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.
PADRE -Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre.
NIÑA - Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la gracia y favor del Espíritu Santo.
Cuento de: Yoel Rivero Marín
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El silencio era abrumador, la majestuosidad del santuario hacía que padre e hija se perdieran dentro de tanto vacío, dentro de esa impactante soledad que los atrapaba. Ambos pedían a Dios, rogaban a Dios, imploraban que los protegiera, que les mostrara el camino que nadie como él les pondría adelante en ese momento.
PADRE - Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras: sea lo que sea, te doy las gracias.
NIÑA - Santo Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.
PADRE -Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre.
NIÑA - Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la gracia y favor del Espíritu Santo.
lunes, 2 de julio de 2012
Los tres ancianos
Hace algún tiempo un anciano me aseguró durante una conversación
"Dichoso el que llegue a la vejez", en aquel momento solo asistí con la
cabeza, hoy pudiera decirle mucho más.
"Sólo debemos sacrificarnos por los ideales"
Karl Popper
Karl Popper
Abelardo, 74 años de edad, jubilado, vendedor ambulante de productos agrícolas. Vive solo en una casa de tablas de palmas en el corazón de Villa Alegre, reparto periférico de Sagua la Grande. En la sala de su casa tiene el retrato de dos hijos que viven en el exterior, hace 22 años que salieron de Cuba y nunca más ha tenido contacto con ellos.
Abelardo se casó a los 17 años y con su modesto salario de mecánico, nunca le faltó nada a su familia, su esposa nunca necesitó trabajar en la calle, ni él quería que ella lo hiciera. Durante su juventud dedicó largas jornadas al trabajo voluntario en el taller y en las noches ocupaba su tiempo en las tareas del Partido, los CDR y la MTT.
Abelardo se casó a los 17 años y con su modesto salario de mecánico, nunca le faltó nada a su familia, su esposa nunca necesitó trabajar en la calle, ni él quería que ella lo hiciera. Durante su juventud dedicó largas jornadas al trabajo voluntario en el taller y en las noches ocupaba su tiempo en las tareas del Partido, los CDR y la MTT.
miércoles, 20 de junio de 2012
El vigilante
Todos los días lo veía al pasar. Era temprano, estaba pulcro, vestía siempre todos sus atuendos. El aldeano nunca le dirigió la palabra, lo evitó, nunca permitió que sus caminos coincidieran. Pero su ritual era invariable, siempre estaba ahí, al paso del aldeano. Muchos otros eran consultados por él, nunca estaba solo. Recopilaba, desde su rígida posición, toda la información posible. Pasaba horas y horas en el mismo lugar. Nunca se le vio participar de las labores de la aldea, pero podía considerarse un privilegiado a la sombra de los ancianos. Muchas preguntas se hacía el aldeano sobre este mítico vigilante, todas tenían respuestas absurdas. El hombre seguía en el mismo lugar, recopilando toda la información necesaria.
El loco le teme a las palabras.
Mi aldea amaneció como de costumbre, sin grandes alteraciones, dócil, intensa, llena de gente intensa, pero tranquila. Solo puede percibirse cerca de las cuatro esquinas un pequeño alboroto fuera de lo planificado. Parece que los cuerpos rígidos que asisten a los ancianos no saben nada aún. Solo me tomo 10 minutos para llegar junto a los aldeanos que hacen círculo alrededor de un hombre tembloroso, que se encuentra sentado en el borde del camino, nadie se le acerca y él no es capaz de mirar a nadie, cada uno de los músculos de su cuerpo parecen trepidar. No entiendo qué generó tanto alboroto entre los habitantes de esta parte de la aldea. Al sentarme a su lado me tomo unos minutos para decir una palabra y esto parece que lo tranquiliza un poco. Al ver su tranquilidad los espectadores continuaron su rutina diaria y dejaron esta pequeña alteración de su orden lógico y perpetuo.
martes, 19 de junio de 2012
“Oculos habent et non videbunt”
La vegetación de la aldea del este se ve marchita. En el grupo de aldeas del sur la velocidad del viento ha afectado a cientos de chozas. La aldea del oeste tiene serios problemas de descontrol psicológico y las aldeas más lejanas pierden los caminos por desprendimiento de tierra. En mi aldea se ha aumentado el rango de edad con vista útil.
domingo, 17 de junio de 2012
Aures habent et non audient
Había una vez un árbol que por necio no volvió a ver el sol. Lo escuchaba todo y permitió que su madera fuera grabada. Era de madera dura, de madera firme, pero era sencillamente un árbol, un árbol en el centro de una aldea, una aldea con una lista en el árbol y con nubes que cambiaban de color. Un árbol con la nube más oscura encima de su lista, lista de aldeanos que han notado el cambio de tiempo. Había una vez un árbol, una aldea, una lista, una nube y muchos aldeanos, todos vivieron felices para siempre.
sábado, 16 de junio de 2012
“El aldeano y la choza”
Cuento dedicado a mi Padre.
Sentarme en el centro de mi choza, más que un privilegio, muchas veces resulta un reto. Ver a toda mi familia en su quehacer cotidiano provoca alucinaciones difíciles de evadir en esta vida y hasta en la próxima. Pasa a mi lado mi padre, cruza la matrona, desfila mi esposa y hasta mi agraciada hija recordándome siempre el día en que nací.
- ¡Ha nacido un aldeano! Un gran aldeano, un aldeano derecho, con gran futuro. Un aldeano sin miedos, de mirada fuerte, de pensar sereno, un aldeano que será capaz de encontrar el equilibrio, de dar forma a las palabras y conjugar respuestas.
Así lo sentenció el Chamán de la aldea hace treinta años y todavía estoy esperando sus vaticinios. Vivo en una choza con mi padre, la matrona, mi mujer e hija y con la desdichada de mi hermana, que resulta un punto aparte en toda remembranza que intente hacer de mi vida.
Sentarme en el centro de mi choza, más que un privilegio, muchas veces resulta un reto. Ver a toda mi familia en su quehacer cotidiano provoca alucinaciones difíciles de evadir en esta vida y hasta en la próxima. Pasa a mi lado mi padre, cruza la matrona, desfila mi esposa y hasta mi agraciada hija recordándome siempre el día en que nací.
- ¡Ha nacido un aldeano! Un gran aldeano, un aldeano derecho, con gran futuro. Un aldeano sin miedos, de mirada fuerte, de pensar sereno, un aldeano que será capaz de encontrar el equilibrio, de dar forma a las palabras y conjugar respuestas.
Así lo sentenció el Chamán de la aldea hace treinta años y todavía estoy esperando sus vaticinios. Vivo en una choza con mi padre, la matrona, mi mujer e hija y con la desdichada de mi hermana, que resulta un punto aparte en toda remembranza que intente hacer de mi vida.
Os habent et non loquentur.
Unas nubes más o unas nubes menos, no marcarán la diferencia. El fenómeno fue creado hace ya mucho tiempo, cuando el blanco y el negro las hicieron infranqueables y las palabras comenzaron a quedar rodando entre cielo y tierra. Dicen que la voz de mando quedó maldecida al intentar llegar al resto de las aldeas y ahora, cuando se hace escuchar, todos los aldeanos reflejan sus hondas como ecos. Descubrir una palabra nueva se ha convertido
en un privilegio solo de esa voz, únicamente de esa voz. Para el resto, todo es sencillo.
en un privilegio solo de esa voz, únicamente de esa voz. Para el resto, todo es sencillo.
“La aldea”.
Soy un aldeano y vivo en una aldea, una al norte de aquel lugar frío, donde siempre nieva, una aldea pequeña, pequeña pero bonita. Aquí todos los que me rodean son mis amigos, al menos eso dicen ser, al menos eso trato de ser para ellos.
- Hola aldeano, ¿Cómo estás?
- Bien, el tiempo está cambiando.
- Eso parece. Ya las nubes no tienen la misma tonalidad. El blanco ya no parece ser tan blanco, veo que tiene más tonalidades grises y hasta van adquiriendo otros colores.
- Hola aldeano, ¿Cómo estás?
- Bien, el tiempo está cambiando.
- Eso parece. Ya las nubes no tienen la misma tonalidad. El blanco ya no parece ser tan blanco, veo que tiene más tonalidades grises y hasta van adquiriendo otros colores.
“Manus habent et non palpabunt”
Todo quedó sellado, aquel hombre nunca supo si bajo tierra dejó sembrado un cuerpo o una aldea. La profundidad de la fosa pretendía atrapar una luz, intentaba esconder una idea. Pobre insensato que en lodo y mármol agota su vida. No ve que del cuerpo del anciano el sol escapó hace mucho tiempo y fue repartido entre otros cuerpos que aún caminan, que aún existen. El silencio sepulcral invade su alma mientras con sus manos esculpe los últimos rasgos de la lápida: "Aquí yace el camino que nunca permitió caminar, el destino que nunca se pudo alcanzar".
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